La fachada es un elemento clave en la estructura de un edificio, ya que sirve como protección activa y como medidor del comportamiento energético, acústico y, sobre todo, estético. De la fachada depende la salud de una estructura y su cuidado. Es por ello por lo que es importante entender qué tipos existen, cómo se clasifican y por qué es tan clave mantenerla en óptimas condiciones.

En Vertical Madrid contamos años de experiencia en rehabilitación de fachadas, por lo que vamos a desglosar qué tipos existen y cómo funcionan.

¿Qué es una fachada y para qué sirve?

La fachada es la piel del edificio y su función es separar y proteger el interior de la estructura de los agentes externos. Más allá de la estética, la fachada es un elemento fundamental de seguridad. La fachada puede actuar de barrera ante lluvia, frío, calor y humedad, uno de los factores más perjudiciales.

Una buena fachada aporta comodidad, jugando un papel importante en la eficiencia energética al servir como aislante, impidiendo la entrada de contaminantes perjudiciales para la salud de los que viven en el edificio. 

Las fachadas pueden estar compuestas por muchos elementos, entre los que podemos destacar huecos, aberturas, salientes, elementos ornamentales que aportan estética u otros elementos añadidos que favorecen en su función de proteger el edificio de forma eficiente y duradera.

Tipos de fachadas

Existen muchas formas de clasificar las fachadas, ya que existen muchas variantes en función de su sistema, su material y su tipo de edificación. Es decir, que podemos diferenciarlas desde su masa hasta su capacidad y métodos de construcción

Fachadas ligeras

Este tipo de fachada actúa como una piel exterior que le da protección y armonía a toda la estructura. Este tipo de fachadas se ensamblan a través de anclajes a la estructura principal. Es una fachada muy común en la arquitectura actual gracias a sus innumerables ventajas.

  • Son fáciles de instalar y no necesitan una modificación previa de la estructura existente, por lo que son más baratas de ejecutar
  • Al tener un menor peso ayuda a que sean más sencillas de rehabilitar
  • Son muy versátiles en cuanto a diseño ya que son fáciles de trabajar

No obstante, las fachadas ligeras también suponen desafíos respecto a otras fachadas más pesadas como puede ser un menor rendimiento como aislante térmico y acústico. Bien es cierto que si se busca un montaje rápido, ligero y sencillo este tipo de fachada es más sencilla de trabajar.

Fachadas pesadas

A diferencia de las ligeras, las fachadas pesadas destacan por su densidad. Normalmente se construyen con ladrillo, piedra, hormigón, precisando de una estructura contundente que pueda asumir ciertos pesos. Sin duda, el modelo más eficiente dentro de la construcción de toda la vida, la tradicional. 

Su principal ventaja reside en lo efectivas que son como aislantes térmicos, ya que ayudan a equilibrar las temperaturas interiores de forma más eficiente o, dicho de otro modo, de manera pasiva. Desde luego, hay situaciones muy estrictas para las fachadas pesadas por su estructura más voluminosa, requiriendo de procesos de trabajo más lentos. 

Fachadas prefabricadas

Este tipo de fachada supuso un cambio en la construcción y consiste en la producción de componentes de cerramiento en una instalación mecanizada, para luego ser transportados y ensamblados o montados en el lugar de la obra. Los materiales utilizados en esta metodología son diversos, incluyendo hormigón armado, acero, madera o aluminio.

Entre sus ventajas más destacadas nos encontramos con que las fachadas prefabricadas:

  • Reducen tiempos de producción y costes gracias a una mano de obra más favorable
  • Un control de calidad exigente y exhaustivo ya que pasa por un proceso de fabricación en taller, traduciéndose en un rendimiento garantizado en cuanto a aspectos térmicos y de protección

Apostar por fachadas de hormigón prefabricado supone un notable crecimiento. Suelen ser más resistentes y versátiles debido a su facilidad para adaptarse a diferentes entornos. Además, al ser resistentes a la humedad, no precisan de un mantenimiento importante. En un mercado cada vez más previsible y antiguo, este tipo de fachada ha supuesto un reto como elemento diferenciador.

Fachadas tradicionales

Las fachadas rústicas o tradicionales es una de las opciones más económicas del mercado, por no decir la que más. Su falta de necesidad de materiales de calidad permite que sea una opción asequible, además de ser muy fácil de construir y de instalar. 

Este tipo de revestimiento destaca por tener una hoja interior de yeso, pladur u otros sistemas de protección. Una fachada muy práctica, consolidada desde hace años en viviendas.

Su principal reto está en que, a diferencia de otras, no muestra un aislante térmico en su exterior, siendo menos eficiente.

Fachadas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior)

Uno de los tipos de fachada más solicitados y con más crecimiento en los últimos años. Sobre todo, porque es un sistema de aislamiento que se adhiere en lado exterior del cerramiento, por lo que permite eliminar los puentes térmicos de las uniones de estructuras. En este sistema se colocan placas aislantes y revestidas con varias capas.

Aunque el SATE proporcione un buen rendimiento térmico se trata de una instalación muy cara y difícil de mantener en el tiempo, ya que es muy sensible a golpes y malas condiciones climáticas como puede ser el viento.

Fachada ventilada

Si el SATE se había forjado como una referencia, la fachada ventilada se ha consolidado como uno de los sistemas de revestimiento más avanzados del momento. Un seguro de vida para la gestión térmica y de agua gracias a un muro resistente de cerramiento interno y grandes capas de material aislante, que se acompañan por cámaras de aire continuas y un revestimiento externo apoyado por una estructura de acompañamiento.

Como dato extra, su mecanismo de aislamiento funciona a través del llamado ‘efecto chimenea’ donde el aire asciende hasta evacuar el vapor de agua en suma con la humedad. Un sistema moderno que también permite absorber el calor, siendo ideal en periodos de calor extremo.

La suma de todos estos factores hacen que sea un mecanismo muy duradero, con una capacidad protectora exquisita. Es muy fácil de mantener debido a su capacidad de aguantar en perfectas condiciones durante muchos años.

Muro cortina

Este sistema, que podríamos considerar el máximo representante de la fachada ligera, es uno de los más sofisticados del mercado gracias a su composición de vidrio y aluminio. Su función está enfocada en la protección más que en la portabilidad. Con la evolución que ha ido teniendo los materiales, se ha conseguido que el muro cortina, asociado al vidrio y aluminio, se haya aplicado a la madera de roble, permitiendo sumar calidez a la par que estética. Este sistema, también, favorece la reducción de fallos ya que permite controlar mejor las cargas de trabajo.

Fachadas según su revestimiento

En la selección del material del revestimiento deben pesar aspectos como la durabilidad, la función, la eficiencia y, sobre todo, el mantenimiento. Vamos a desglosar qué tipos de fachadas existen en base a este corte

Fachadas de piedra

Las fachadas de piedra destacan por ser duraderas, resistentes y muy estéticas, ya que se mantienen muy bien a lo largo de los años. La ventaja que aporta la piedra a la fachada es que permite aguantar climas adversos gracias a que la piedra es un aislante natural y permite regular la temperatura ambiente sin necesidad de consumo energético. 

Se emplean diversos tipos de piedra, cada uno con propiedades específicas: el granito, conocido por su resistencia extrema, es ideal para la durabilidad exterior; el mármol añade un toque de lujo y sofisticación; la pizarra, con propiedades impermeables, es óptima para entornos húmedos; y la caliza o arenisca se prefieren para fachadas rústicas o que buscan un acabado texturizado.

Fachadas de ladrillo

Uno de los sistemas más convencionales debido a su versatilidad y fácil adaptación a cualquier medio. También es muy útil en sistemas de fachada pesada, donde el ladrillo proporciona una inercia térmica favorable. No obstante, para cumplir con los estándares de eficiencia energética es cierto que el ladrillo necesita de material aislante extra.

De este modo, la suma de la solidez y durabilidad del ladrillo con un adecuado sistema de aislamiento convierte a este tipo de fachada en una solución equilibrada, eficiente y alineada con las exigencias contemporáneas en cuanto a sostenibilidad y eficiencia energética se refiere.

Fachadas de madera

A diferencia de la piedra y el ladrillo, la madera es mucho más difícil de mantener debido a que requiere de pintura, barnizados y se expone a la pudrición. Su esperanza de vida requiere de grandes costes, pero es cierto que es de los sistemas más eficientes en cuanto a aislamiento acústico y térmico. 

También tiene mucho peso que, al ser un material renovable, ayude como elemento sostenible a la hora de edificar. Las fachadas de madera garantizan eficiencia, calidez, sostenibilidad y un buen plan de mantenimiento.

Durabilidad y Mantenimiento por Material de Revestimiento

Material Durabilidad estimada  Mantenimiento Riesgo de deterioro Cualidades
Piedra Natural Siglos Nulo o muy bajo Mínimo Aislamiento natural, Aumento de valor
Madera (Tradicional) 10–20 años Alto (Repintado 3-5 años) Putrefacción, plagas, incendio Alto Aislamiento Térmico/Acústico
Madera (Termotratada/Composite) 20+ años Prácticamente nulo Muy bajo Resistencia climática superior
Hormigón Prefabricado 50+ años Nulo Muy bajo (Alta resistencia ambiental) Inercia térmica, solidez
Metal (Aluminio/Acero) 30+ años Bajo Riesgo de Corrosión (Mitigado) Ligereza, vanguardia
Vidrio (Alto Rendimiento IGU) 25+ años Bajo Fallo en el sellado hermético Seguridad y control de temperatura

 

Al igual que estas, también existen otro tipo de fachadas como las metálicas, las de vidrio y las de hormigón. En Vertical Madrid, ofrecemos un servicio de mantenimiento de fachadas en Madrid de manera integral y ante cualquier tipo de revestimiento y característica.

¿Cómo elegir la mejor fachada?

Una vez desarrollados todos los tipos de fachadas es importante hablar de los criterios que hay que considerar antes de elegir por cuál apostar, ya que eso marcará la diferencia en el mantenimiento de la misma.

  • Eficiencia: Hay que saber analizar si la fachada que queremos funciona como aislante térmico, acústico y lumínico de una forma eficiente.
  • Protección: ¿Protegen bien? Es fundamental saber si nos protege ante cualquier situación climática adversa.
  • Presupuesto: No es el punto más importante, ya que a la hora de elegir tiene más peso el rendimiento, pero es clave saber si nos va a salir rentable ya que, como hemos visto, cada tipo tiene sus coste.
  • Mantenimiento: Como expertos en mantenimiento de fachadas recomendamos estudiar qué mantenimientos a largo plaza va a necesitar la fachada que necesitemos.

En Vertical Madrid tenemos muy claro que somos uno de los referentes en rehabilitación de fachadas, realizando todo tipo de servicio para mantener tu fachada como el primer día. Nos encargamos de todo sin ningún tipo de coste adicional.

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